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LUGARES DE INTERÉS
DE INTERÉS FUERA DE LA ZONA URBANA ( II )
15º.- Hacienda de Meñaca.
Junto a la típica portada, se alza un torreón
en el que campea el escudo de la Orden de Calatrava. En la
creencia de la gente del campo, tal escudo sería el
as de oro, con el que uno de los dueños ganó
la finca en una partida de cartas. Un azulejo con un escudo,
en el que aparecen cinco calderones de gules en campo de azur
bajo capelo cardenalicio, nos recuerda a Gonzalo de Meñaca,
uno de sus antiguos dueños, si no su fundador.
16º.- Hacienda de Bertendona.
Su portada es del estilo característico en la arquitectura
rural de las haciendas, y en ella luce un azulejo de la Virgen
del Olivo fechado en 1957. El patio es grande y pavimentado
con cantos rodados, destinándose el edificio a almacén
de aceitunas. Perteneció a D. Jimeno de Bertendona,
pariente de Martín de Bertendona, capitán de
una Escuadra de la Armada Invencible.
17º.- Hacienda del Rosario.
Es de proporciones más pequeñas que las anteriores,
pero no de menor interés. La caracteriza su entrada
flanqueada por palmeras.
| 18º.-
Hacienda de Ibarburu. Antes llamada San Lorenzo
de Miravalle, es un caserío importantísimo
y típico de la arquitec-tura rural del siglo XVIII.
Su importancia la refrenda el hecho de que se tramitó
su declaración de Monu-mento Histórico Artís-tico.
Una lápida fecha el caserío en 1748, en
su actual aspecto. En el patio, en el que destacan el
mirador y los seis arcos de la casa señorial, existe
una hermosa fuente, una reja procedente de la cárcel
del Pópulo, azulejos y piezas arqueológicas
interesantes, y un magnífico reloj de sol de piedra
fechado en 1701. |
Hacienda Ibarburu |
Perteneció a D. Joaquín Jacinto de Ibarburu y
Ossorio y actualmente a la familia Pickman, descendientes de
los fundadores de la fábrica de cerámica "La
Cartuja".Tenía dos molinos de aceite, con sus almacenes,
bodega, viga y lagar, atarazana con 150 toneles y caldera de
arrope en la descripción que figura en el Catastro de
Ensenada. En ella se conserva en perfecto estado una enorme
viga de molino, en cuyo husillo aparece grabada la fecha: "Aº"
de 1884". Es característico su color almagre. En
su interior se conservaba una hermosa colección de carrozas.
El caserío tiene zonas cuya restauración es apremiante.
| 19º.-
Hacienda San Miguel de Montelirio. También
llamada "El Hospicio de Indias", en los tiempos
en que perteneció a los Jesuitas. Más que
Hacienda es una suntuosa resi-dencia, a la que se acogían
para reposar y curar sus enferme-dades los jesuitas que
volvían de Indias. Más tarde perteneció
al primer Marqués de las Marismas, D. Alejandro
de Aguado, que se distinguió por la ayuda que prestó
a los invasores franceses por cuyo motivo terminó
exiliado en París. A la entrada destaca un azulejo
representando al Arcángel San Miguel y dos fechas:
1754-1920. |
Hacienda
"San Miguel de Montelirio" |
Tiene una capilla pequeña con retablo e imágenes
del siglo XVIII, muchos azulejos de gran interés, muebles
antiguos, cuadros y un precioso jardín lleno de flores.
Se le cita como uno de los mejores ejemplares de arquitectura
barroca rural en Andalucía. Existe expediente de una
intervención del Arquitecto Lucas Cintora en el aprecio
de obras en esta Hacienda a mediados del siglo XVIII.
20º.- Hacienda de Maestre
de los Molinos o de San Pedro. Es una de las más
auténticas y espectaculares de Dos Hermanas. Tiene
dos portadas, la primera de ellas de un rústico barroco,
coronada por tres tinajas, en forma similar a la que ofrecía
el desaparecido mirador de los Cuatro Cantillos (calle Canónigo-esquina
Santa María Magdalena). Por esta portada se entra en
el patio de labor, que ofrece dos lados con soportales sostenidos
por pilastras de ladrillo y arcos de medio punto, con paredes
adornadas mediante esgrafiados, entre los que aparece la fecha
de 1689; una puerta de la derecha da acceso a los patios "de
sol", en los que se observan numerosas tinajas enterradas,
donde se decantaban las impurezas del aceite. Entrando a la
izquierda están las naves de los molinos, labradas
por el maestro alarife Juan de Colmenares en 1742. Presentan
una techumbre de tablazón de madera, y en su época
albergaban tres vigas de molino ninguna de las cuáles
se conserva; solamente en una de las naves se mantienen "in
situ" las tinajas en las que se depositaba el aceite.
La otra portada, en la que figura un azulejo representando
la Coronación de la Virgen, da acceso a las sencillas
dependencias de los dueños, presididas por una torre
mirador a la que se sube por una escalera de caracol. Cerca
del edificio se encuentran los restos de la "Torre Mochuela",
torreón militar de seis metros de lado, con muros de
un metro de grosor y una altura de cinco metros. Ultimamente
se ha realizado una importante obra de restauración
del conjunto de la hacienda bajo la dirección de la
Arquitecta Dª María Cruz Aguilar.
21º.- Cortijo de la Serrezuela.
Señala el lugar donde se alzaba una antigua población
ya en 1603, fomentada luego en la época en la que Olavide
construía las nuevas poblaciones de Sierra Morena,
e impulsada por el Regente de la Audiencia de Sevilla Don
Francisco de Bruna Ahumada. En 1405 se cita este lugar de
la Serrezuela como perteneciente a Antón Rodríguez
de Esquivel, y en 1414 funda un Mayorazgo de este nombre D.
Pedro Rodríguez de Esquivel. En 1690 se crea el título
de Marqués de la Serrezuela. Quedan en la actualidad
las ruinas del caserío primitivo, con muros cuyo grosor
alcanza hasta 1 metro. El recinto parecía formar un
cuadrado, con torres en cada vértice y otro torreón
en el centro, convertido luego en molino y horno, que puede
fecharse hacia el siglo XVII. En torno a este lugar se desarrolla
el pequeño relato de Fernán Caballero: "Obrar
bien...que Dios es Dios", donde le llama "El Castillo
del último moro".
| 22º.-
Hacienda Torre de Doña María.
Según la leyenda, la construyó el Rey Don
Pedro para su favorita Doña María de Padilla.
Es también de las más antiguas de Dos Hemanas,
ya que en su empla-zamiento se han encontrado restos romanos,
existiendo también la referencia de que fue alquería
árabe, propiedad del reyezuelo Ibn Jaldún
(s. IX d.c.), nombre que históricamente se ha mantenido
evolucionando hasta el "Vijaldón" que
en la actualidad denomina a parte de los terrenos de la
hacienda. |
Hacienda "Torre de Doña María" |
Fue de Fernán Pérez de Melgarejo y del Arzobispado
y en ella destaca su antigua torre militar (fechable hacia el
siglo XIII o XIV), con 12,50 metros de altura, muros de tapial
de 1,80 metros de grosor y tres plantas. En las antiguas escrituras
se alude a esta torre, casas y molino para aceite. Propietario
de sus tierras fue, al parecer, el banquero genovés Bernardo
de Grimaldo, que se encuentra enterrado en la capilla nazarena
de Santa Ana. A la entrada de la finca puede admirarse un zapote,
árbol de origen americano que puede tener cerca de 400
años, y una palmera con cinco troncos. Forma parte de
la finca un hermoso jardín, que ha sido declarado "Jardín
Ornamental". La finca fue remodelada hacia 1930 por el
Arquitecto José Gutiérrez Lescure, que le dio
un marcado estilo neomudéjar y actualmente pertenece
a Dª Concepción Ybarra. Hacia las tierras de esta
Hacienda y otras limítrofes se orienta el crecimiento
urbanístico de Dos Hermanas.
23.- Hacienda de Lugar Nuevo.
Es de época de Carlos III en su actual estructura,
destacando su hermosa portada neoclásica de piedra
arenisca, coronada por un frontón. Fue propiedad de
Don Francisco de Bruna.
24º.-
Hacienda de Quinto. Es el conjunto de más
antigüedad del término municipal de Dos Hermanas,
apareciendo en el recinto restos romanos, visigodos, árabes
y posteriores. Junto a la hacienda, que en su época
fue un pequeño poblado, con iglesia y pila bautismal,
existe una interesante construcción que fué
posiblemente un pajar o molino y almacén de aceitunas.
El lugar de Quinto se cita en el "Itinerario de Antonino",
datable en el siglo II d.C. Luego se cita en el repartimiento
de Sevilla como alquería árabe, adjudicándose
a Guillem Bec.  |
Hacienda de Quinto |
Destaca en el conjunto una importante torre militar que, en
su actual aspecto, puede fecharse hacia el siglo XIII y una
imponente viga de molino. Una parte de caserío y de las
tierras perteneció a las monjas de San Clemente; otra
parte, llamada "Cortijo Grande", fue de los Medinaceli
y, por fin el "Cortijo Nuevo", que fue de la Mitra.
Está muy vinculada la finca a las Reales Almonas de Sevilla.
La Torre es un cuadrado de siete metros de lado, con tres plantas
y poco más de trece metros de altura. Su posición
explica el recinto fortificado que la rodeaba, de época
almohade. Las crónicas se refieren a la derrota de los
invasores normandos en sus cercanías a mediados del siglo
IX d.C. Actualmente el conjunto del caserío pertenece
al Ayuntamiento de Dos Hermanas, procediéndose a su restauración
y adecuación para fines culturales. No lejos del caserío,
junto a las edificaciones de la Urbanización "Los
Cerros" se encuentran los restos de otro caserío
y una torre con la inscripción "Torre de Quinto",
a modo de réplica de la torre militar de la Hacienda.
25º.- Hacienda de Villanueva
del Pítamo. En el repartimiento se la cita
como "Villanueva Azequilli", también llamada
"Meneses". Fue repartida a Don Gutierrez Suárez,
pasando luego a Don Juan Gutiérrez Tello y a Don Juan
de Monsalve. Más que hacienda es un cortijo, y así
lo denomina el Catastro de Ensenada, en el que aparece con
una extensión de 100 fanegas de trigo, perteneciente
a la Marquesa de Caracena y Berlanga.
26º.- Cortijo de El Copero.
Sus antecedentes más remotos se remontan al Repartimiento
de Sevilla, llegando a tener más tarde la categoría
de "Concejo" y "Lugar" (siglo XV): en
el siglo XVII perteneció al Marqués de Villamanrique
pasando luego al Conde de Baños. A partir de 1937 se
instala en sus tierras un Aeródromo Militar y más
tarde la Unidad de Helicópteros del Ejercito de Tierra,
que continúa en la actualidad.
27º.- Otras Haciendas del
término son las de Blanco Benitez, S.
Federico de Echajui, Valero, Doña Ana, Sta. Mª
de Medinilla y Los Cantosales.
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