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La Romería de Valme

La Romería de Valme

1.- La Imagen de la Virgen de Valme. Se trata de una imagen de madera, de 0,67 cms. de altura, policromada y estofada, que puede datarse según los entendidos, en la iniciación de la Baja Edad Media. El Profesor Hernández Díaz indica que es muy difícil enjuiciar la evolución de la imagen que, como en tantos casos análogos, fue vestida en la época del barroco, alterando para ello su primitiva traza. En 1894 acometió su restauración el escultor Adolfo López, con la colaboración del pintor Virgilio Mattoni, siendo posible que el Niño se modelara de nuevo en esta época.


La Virgen de Valme

Tal como hoy se advierte, la expresión de la imagen, el plegado de los paños, modelado, proporción y demás elementos artísticos recuerdan obras del primer momento gótico con fórmulas que fueron propias del período artístico anterior. En su aspecto actual, el Profesor Hemández Díaz describe así la imagen:

"Aparece el grupo de María y su hijo en actitud sedente, con perfecta frontalidad. La expresión de ambas figuras es de acusado hieratismo. El Niño está colocado en el lado izquierdo de Ella y bendice a la manera latina con la diestra, portando un pájaro en la otra mano. La Señora tiene la derecha enhiesta, en actitud de sostener".

La imagen ha sido restaurada de nuevo en 1990 por el Taller "IXBILIA”.

2.- La tradición. El origen de la devoción a la Virgen de Valme y de la construcción de su ermita en terrenos de Cuarto, se remonta a los tiempos de la Reconquista de Sevilla. Cuenta una piadosa leyenda, que recogen Ortiz de Zúñiga en sus "Anales..." y todos los


autores que relatan los hechos de Fernando III, que al disponerse este Rey a lanzar el ataque definitivo para la reconquista de Sevilla, que estaba en manos del rey moro Ab-Xataf, se encomendó a una pequeña imagen de la Virgen, de su particular devoción, con estas palabras aproximadas: "Valedme, Señora, en esta empresa que acometí en nombre de Dios y gloria vuestra y yo os ofreceré en este lugar el primer pendón que tome dentro de Sevilla".

El 23 de Noviembre de 1248, tras 16 meses de asedio, el Rey San Fernando entró victorioso en la Ciudad y, cumpliendo su promesa, en la cumbre del Cerro de Cuarto, también llamado "Buenavista", hizo labrar una capilla, de estilo mudéjar, en la que colocó la imagen de la Virgen que, en recuerdo de la angustiada invocación del rey, se denominó "de Valme". A sus pies colocó el pendón del rey moro de Sevilla, que actualmente se conserva en la Parroquia de Santa María Magdalena, y ha sido fuente de inspiración para la adopción de la Bandera de la Ciudad, aprobada por Decreto 387/2000 de 5 de Septiembre (BOJA nº 111 de 26 de Septiembre).

3.- La Ermita de Valme. Asentada en terrenos del heredamiento de Cuarto, donados por el rey a la Ciudad de Sevilla en su repartimiento, posteriormente pasó a propiedad de Doña Leonor de Stúñiga quien, a su vez, lo vendió a Don Juan Ponce de León. Este edificó hacia 1430 "Casas y Mesón", donde hasta ese momento existía una torre militar, que aún subsiste. Los terrenos del donadío de Cuarto, sin embargo, eran abiertos y de pasto común, y así lo declara expresamente el juez de Términos Rodríguez Ayllón en 1434. Durante algunas épocas la ermita quedó al cuidado de los labradores del lugar, hasta que poco a poco se fue arruinando. La ruina total la evitó, de momento el Caballero Veinticuatro Pedro de Pedrosa, que junto con su mujer, Ana Ruiz de Chaves, constituyó una Capellanía para misas en la ermita de Nuestra Señora de Valme en 1607, nombrando primer Capellán a su sobrino Don Alonso de Pedrosa. A esta familia se vincularía el Marquesado de Dos Hermanas, creado en 1679.

Por Cédula de Felipe V, fechada a 26 de Octubre de 1622, se había ordenado la construcción de unos molinos de pólvora en el sitio de Cuarto, para alejarlos de la ciudad de Sevilla. Estos molinos estallaron al poco tiempo, destruyendo en parte la ermita de Valme, que estaba cerca. En 1677 fue reedificada, manteniéndose a base de los donativos que la gente sencilla y piadosa entregaba para el culto. Así, el 6 de Febrero de 1774, José García Terreros, Alcalde de Santiago de Querétaro (Méjico) envió un considerable donativo para atender su culto. Se reconstruyó en 1859 y fue restaurada en 1989.

4.- La Romería. Periódicamente, la imagen de la Virgen de Valme era traída a Dos Hermanas, en cuyo término se encontraba la ermita y el lugar de Cuarto, con ocasión de catástrofes, epidemias, etc. En esto podemos ver un antecedente, aunque sea remoto y esporádico, de la actual romería. En 1800 se registra una gran epidemia de fiebre amarilla por cuyo motivo se trae a Dos Hermanas a la imagen, ofreciéndosele rogativas.


Romería de Valme

 

En 1802 se repite la epidemia y la venida de la Virgen a Dos Hermanas, quedándose ya en la Parroquia de Santa María Magdalena, lo que provocó una cierta polémica con el Cabildo Catedral de Sevilla, que invocaba derechos sobre la imagen. Fernán Caballero nos refrendaría el hecho cuando indica: "Ateniéndonos a la tradición verbal de los vecinos, creemos que, habiéndose llevado a la Virgen en procesión de rogativa con motivo de la epidemia de 1800, denominada «La Grande», no volvió a salir de aquella Iglesia. Otros dicen que volvió después a su Santuario hasta 1802, en que fue traída definitivamente a Dos Hermanas". 

El impulso definitivo de la devoción a la Virgen de Valme se debe a Fernán Caballero, cuya amistad con Latour, preceptor de los hijos de los Duques de Montpensier, determinó que éstos conocieran la tradición fernandina y se interesaran por su restauración. Así, primeramente visitaron Dos Hermanas para conocer la imagen y el pendón, que restauraron en 1857 y luego, al contemplar el estado ruinoso de la ermita de Cuarto, decidieron reconstruirla para que pudiera trasladarse a ella la Virgen de Valme. Y así lo hicieron, inaugurándose la iglesia restaurada el 9 de octubre de 1859, fecha en que, con gran solemnidad se llevó a ella en procesión a la Virgen de Valme, junto con el pendón. De esta fecha data la lápida conmemorativa donde, con letras de oro sobre mármol negro, se dice:

"En este lugar edificó el rey Fernando III una capilla a la Virgen que, con la voz de «Valme» invocó en la toma de Sevilla el año 1248. Destruida por el tiempo ha sido reedificada para gloria del país y honra de sus egregios ascendientes por sus Altezas Reales los Serenísimos Señores Infantes Doña Luisa Fernanda de Borbón y Don Antonio María de Orleans, en 1859". El autor del proyecto de construcción de la Ermita debió ser el Arquitecto Balbino Marrón, que realizó obras de similar estilo para el Duque de Montpensier.

La Hermandad de Nuestra Señora de Valme recobra nuevo impulso y aprueba sus Reglas renovadas el 7 de Agosto de 1866, haciéndose cargo también del cuidado de la ermita. En 1894 se inició la tradición, apenas interrumpida, de la Romería de Valme, trasladando el tercer domingo de Octubre a la imagen de la Virgen de Valme hasta la ermita de Cuarto, acompañada por el pueblo en masa.

Desde esta fecha se mantiene la tradición, celebrándose la Romería el tercer domingo de Octubre de cada año, Romería que por Resolución de 15 de junio de 1976 fue declarada "Fiesta de Interés Turístico". A ella acuden devotos y turistas de toda procedencia, siendo con la Romería del Rocío una de las más famosas de Andalucía. La Virgen va instalada en una carreta tirada por bueyes, hermosamente adornada de flores de papel de diversos colores. Junto a ella, de quince a veinte carretas igualmente exornadas y numerosos caballistas ataviados a la andaluza.

La Virgen de Valme fue coronada canónicamente en una solemnísima ceremonia celebrada el sábado 23 de Junio de 1973, con asistencia de las primeras autoridades de la nación. Dentro de los actos conmemorativos de tal ceremonia se inauguró el monumento de la Plaza de Menéndez y Pelayo, obra de los talleres valencianos de Vicente Coloma Llorens.

 

 

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